El láser fraccionado no ablativo de 1340 nm es una tecnología avanzada que actúa en las capas profundas de la piel estimulando la producción de colágeno y elastina sin dañar la superficie cutánea. Mediante la creación de microcolumnas térmicas controladas en la dermis, favorece la regeneración tisular, la mejora de la calidad de la piel y un rejuvenecimiento progresivo, con mínimos tiempos de recuperación.
Se trata de un tratamiento muy versátil dentro de la dermatología estética y regenerativa, indicado tanto para mejorar la calidad de la piel como para tratar diferentes patologías cutáneas:
Mejora la firmeza, elasticidad y textura de la piel, ayudando a suavizar líneas finas y los primeros signos de envejecimiento. Es ideal para quienes buscan resultados naturales y progresivos.
Estimula el colágeno profundo, contribuyendo a tensar la piel en rostro, cuello, escote y zonas corporales como abdomen o brazos, sin necesidad de procedimientos invasivos.
Favorece la remodelación dérmica y mejora la textura irregular, reduciendo la profundidad y visibilidad de las cicatrices de forma gradual.
Puede emplearse como tratamiento complementario en acné activo, especialmente en casos inflamatorios leves o moderados. Su efecto térmico controlado ayuda a regular la actividad sebácea, mejorar la inflamación y acelerar la recuperación cutánea, siempre dentro de un abordaje dermatológico integral.
En parámetros específicos y personalizados, el láser 1340 nm contribuye a mejorar la calidad de la piel en pacientes con rosácea, reforzando la función barrera, disminuyendo la inflamación cutánea y mejorando la textura y la reactividad de la piel. Su carácter no ablativo lo hace especialmente respetuoso con pieles sensibles.
Es una opción segura dentro de los tratamientos combinados para el melasma, ya que mejora la calidad dérmica y la función cutánea sin generar daño epidérmico significativo ni inflamación excesiva, factores clave en pieles pigmentadas. Se utiliza como parte de un protocolo integral junto a fotoprotección, cosmética médica y otros tratamientos despigmentantes.
Refina la textura cutánea, mejora la uniformidad de la piel y reduce la apariencia de poros visibles, aportando luminosidad y suavidad.
Estimula la regeneración del tejido dérmico, mejorando el aspecto de las estrías rojas y blancas mediante la formación de nuevo colágeno.
Ayuda a reparar el daño solar acumulado, mejorando la calidad global de la piel y su capacidad de regeneración.
Se integra perfectamente con otros procedimientos como bioestimuladores, luz pulsada intensa, láser vascular o protocolos regenerativos, potenciando los resultados y mejorando la calidad cutánea a largo plazo.
Los resultados son progresivos, ya que se basan en la estimulación biológica del colágeno y la regeneración cutánea. Con el paso de las semanas, la piel se vuelve más firme, uniforme, luminosa y resistente, observándose una mejora global de su calidad, textura y equilibrio.
El número de sesiones y la combinación con otros tratamientos se personalizan según la patología, el fototipo y las necesidades específicas de cada paciente, dentro de un enfoque dermatológico integral que prioriza la salud y el bienestar de la piel a largo plazo.